Aspectos relevantes de las cuentas corrientes con socios.

Resulta bastante común que cuando una pequeña empresa necesita dinero, si el socio dispone de capital, sea quien aporte este dinero a su empresa en vez de solicitar financiación externa. Pero también se da el caso justo al contrario: que sea el socio quien necesite dinero para sus actividades particulares y recurra al excedente de tesorería de su empresa sin recurrir a los mecanismos tradicionales para retirar dinero de las sociedades (reparto de dividendos, reducciones de capital, préstamos, etc.).

La sociedad presta dinero. Cuenta corriente con socios deudora.

Esta situación resulta bastante problemática en términos mercantiles y fiscales. Implica que el socios (o los socios) han cogido «prestado» dinero de las arcas de la empresa, con ánimo de devolverlo o no. Aunque el origen de una cuenta corriente con socios de signo deudor también puede haberse producido por una venta de productos o prestación de servicios de la sociedad a los socios y que éstos no hayan pagado.

Cuando la cuenta corriente con socios permanece de forma prolongada con signo deudor sin que exista ninguna devolución por parte de los socios, esta partida puede representar la existencia de un dividendo encubierto, presentando como principal riesgo para la empresa la ausencia de retenciones, más la correspondiente sanción e intereses de demora.

La pretensión de que esta cantidad representa un préstamo de la sociedad al socio exige, además de la manifestación de las partes, el cumplimiento de unos requisitos formales, comenzando con lo expuesto en el artículo 162 de LSC:

1. En la sociedad de responsabilidad limitada la junta general, mediante acuerdo concreto para cada caso, podrá anticipar fondos, conceder créditos o préstamos, prestar garantías y facilitar asistencia financiera a sus socios y administradores.
2. No será necesario el acuerdo de junta general para realizar los actos anteriores en favor de otra sociedad perteneciente al mismo grupo.

Si no existe esta autorización de la junta general, podemos concluir que existe una responsabilidad del administrador por la disposición de estos fondos sociales, que tendrá especial gravedad en caso de encontrarse la sociedad en situación concursal.

La consideración de préstamo exige la existencia de una condiciones acerca del plazo de devolución e intereses devengados. De forma independiente del plazo de pago que figure en el contrato, se exige que los intereses sean al menos devengables anualmente y que éstos sean de mercado. De este modo se pronuncia el artículo 18.1 de LIS:

1. Las operaciones efectuadas entre personas o entidades vinculadas se valorarán por su valor de mercado. Se entenderá por valor de mercado aquel que se habría acordado por personas o entidades independientes en condiciones que respeten el principio de libre competencia.

Por otra parte la norma de valoración nº 21 del Plan General de Contabilidad señala lo siguiente:

Las operaciones entre empresas del mismo grupo, con independencia del grado de vinculación entre las empresas del grupo participantes, se contabilizarán de acuerdo con las normas generales. En consecuencia, con carácter general, (…) los elementos objeto de la transacción se contabilizarán en el momento inicial por su valor razonable. -En su caso, si el precio acordado en una operación difiriese de su valor razonable, la diferencia deberá registrarse atendiendo a la realidad económica de la operación.

En el caso de que no existiese autorización de la junta general, ni contrato que fijase el plazo de devolución y que no se contabilizase el devengo de los intereses; la operación que nos enfrentaríamos sería catalogada atendiendo a su fondo económico que no sería otro que un reparto de dividendos, con las implicaciones fiscales y mercantiles que conlleva.

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